Meta corta el acceso a la cámara de sus gafas cuando detecta manipulación
Meta ha programado sus gafas inteligentes para que la cámara se apague al menor indicio de interferencia, una medida que abre un nuevo juego del gato y el ratón con los hackers.

Los dispositivos portátiles como relojes inteligentes y audífonos inalámbricos ya se han consolidado, y ahora las gafas con pantalla y cámara están ganando terreno. Marcas como Xiaomi, la renovada Packard Bell e incluso Apple están explorando este segmento, pero la compañía que más ha impulsado la tendencia es Meta, que comercializa las Ray‑Ban Meta.
En la última versión de sus gafas, Meta ha incorporado una función de seguridad que desactiva automáticamente la cámara si detecta cualquier señal de manipulación externa, como intentos de hackeo o alteraciones del firmware. La idea es impedir que terceros puedan usar la cámara sin permiso, aunque el mecanismo también genera controversia porque, al bloquearse, la propia experiencia del usuario se ve interrumpida.
Esta medida convierte la relación entre fabricante y posibles atacantes en una partida de gato y ratón: mientras Meta refuerza sus defensas, los hackers buscarán nuevas formas de eludirlas. El debate está abierto sobre si este enfoque protege suficientemente la privacidad o si, al final, limita la utilidad de un gadget que promete ser una extensión natural de la inteligencia artificial en nuestra vida cotidiana.