Mercurio se contrae a un ritmo inesperado
Los datos de Mariner 10 y la misión MESSENGER confirman que el planeta más cercano al Sol está encogiendo más rápido de lo que se pensaba.

Desde hace décadas los científicos saben que Mercurio está perdiendo volumen. Fue a mediados de los años setenta, gracias a las imágenes enviadas por la sonda Mariner 10 de la NASA, cuando se detectaron enormes escarpes y pliegues en su superficie, señales de que el planeta se estaba contrayendo.
Años después, la misión MESSENGER cartografió casi todo el planeta y corroboró la existencia de esas estructuras, revelando que el proceso de encogimiento es mucho más acelerado de lo que los estudios preliminares habían estimado.
Este fenómeno se enmarca en la historia violenta de Mercurio, que nació hace unos 4.500 millones de años a causa de intensas colisiones. La continua contracción del planeta es un recordatorio de su origen tumultuoso y sigue siendo objeto de investigación para comprender mejor su evolución.