Ford instala un techo verde en su mayor planta y revitaliza la fauna local
Un techo vivo cubre la fábrica más grande de Ford en Dearborn, reduciendo el consumo energético y atrayendo aves, cumpliendo un sueño de Henry Ford de hace más de un siglo.

En 1915, Henry Ford contempló la posibilidad de transformar una extensa zona de 2 000 acres a orillas del río Rogue en un refugio para aves, antes de decidir convertirla en una de las mayores instalaciones industriales de Estados Unidos.
Décadas después, esa visión se materializa en la planta conocida como Rogue Factory, ubicada en Dearborn, Michigan, donde se ha instalado un techo verde que cubre gran parte del edificio. Este “living roof” no solo actúa como aislante natural, disminuyendo la demanda de energía para climatizar la fábrica, sino que también crea un hábitat atractivo para distintas especies de aves que ahora anidan y se alimentan en el sitio.
Con esta iniciativa, Ford demuestra que la industria pesada puede coexistir con la naturaleza, ofreciendo un ejemplo inspirador de cómo la innovación sostenible puede honrar ideas del pasado mientras protege el futuro del planeta.