El auge de los escritores fantasma en Kenia se tambalea con la llegada de ChatGPT
Durante años, estudiantes occidentales pagaron a redactores kenianos para sus trabajos universitarios; ahora la IA de OpenAI está cambiando ese negocio.

Desde hace una década, la práctica de encargar trabajos académicos a terceros se ha convertido en una industria informal pero bien remunerada. En la época en que la red estaba plagada de sitios como “El Rincón del Vago”, jóvenes estudiantes descubrieron que podían comprar ensayos y tareas a precios fijos y con plazos garantizados.
Kenia emergió como uno de los principales centros de esa actividad. Un reportaje del New York Times narra la historia de Teresios Bundi, quien llegó a Nairobi en 2011 para cursar la universidad y, casi por accidente, se introdujo en el mundo de los “ghostwriters” (escritores fantasma) que redactaban trabajos para estudiantes de occidente a cambio de buenas sumas de dinero.
La irrupción de ChatGPT, la herramienta de generación de texto basada en inteligencia artificial, ha reducido la demanda de estos servicios humanos. Con la capacidad de producir ensayos coherentes en segundos, muchos estudiantes prefieren ahora la solución automática, lo que obliga a los redactores kenianos a replantear su modelo de negocio o a buscar nichos donde la IA aún no pueda sustituir la creatividad humana.